Vuelven a importar billetes para no emitir de mayor denominación

21/07/2020

Vuelven a importar billetes para no emitir de mayor denominación

No estaba en los planes. La Casa de la Moneda no da abasto. Hay mayor demanda de efectivo por la cuarentena.

Los planes estaban delineados para el flamante billete de $ 5.000. Cuando el Gobierno le bajó el pulgar, el Banco Central tuvo que cambiar rápidamente de idea y buscar cómo imprimir más billetes ante la falta de uno de mayor denominación. 

Y así la Argentina volverá a importar billetes realizados por completo en el exterior, como ocurrió durante el kirchnerismo vía convenios con Brasil y Chile, ante la imposibilidad de la Casa de la Moneda local de dar abasto con la emisión necesaria.  

Ya está en marcha, a contrarreloj, una licitación pública internacional que se abrió a inicios de este mes y convoca a proveedores nacionales e internacionales que puedan venderle a Casa de Moneda 250 millones de papeles impresos y terminados con la imagen del yaguareté, esto es, billetes de $ 500.

Además, ya estaría casi decidida la importación de una tanda de billetes de $ 1000 desde Brasil. Hay antecedentes. En noviembre de 2010, por ejemplo, el Banco Central importó billetes de $ 100 de Brasil para atender la fuerte demanda estacional de diciembre.

También hubo conversaciones con la Casa de Moneda y Timbre de España, que se hizo conocida por la serie La Casa de Papel.

En tanto, la Casa de Moneda argentina se concentrará en la producción de billetes de $ 1000 -el circulante de mayor denominación-, pero complementará la producción con lo que obtenga de la última licitación.

La cuarentena agudizó el problema porque, según los banqueros, duplicó la cantidad de efectivo que se demanda, lo que a su vez dispara los costos de traslado de los billetes.

Además, a raíz de los casos de coronavirus que se confirmaron en la Casa de la Moneda varias semanas atrás, la impresión de billetes se vio afectada por reducción de personal.

Resurgieron los billetes de $ 100 con la imagen de Eva Duarte de Perón, lo que reavivó los reclamos de los banqueros, quienes comenzaron a quejarse por las modificaciones que eso implicaba en la operatoria y el aumento en los costos de logística.

Volvieron los Evita y son millones

De todos modos, se enfrenta un desafío ya que es muy difícil cerrar este tipo de convenios de impresión en tan poco tiempo, sobre todo en un momento en que los bancos centrales del mundo redoblan la emisión a raíz de la pandemia y se multiplica la demanda.

El último billete de mayor denominación, el de $ 1000, fue lanzado por la gestión de Federico Sturzenegger al frente del Banco Central a fines de 2017.

Puso fin a una tradición K, que ahora se retoma, de acérrima oposición a convalidar la impresión de billetes de mayor denominación.

Fue siempre la postura de Cristina, aún cuando para 2014 $ 100 tenían, en relación a 15 años atrás, el poder de compra de $ 10.

“La dinámica inflacionaria lleva a que en tiempos de pandemia la gente demande mucho más efectivo por una cuestión precautoria. No sabe cuándo va a poder ir al banco, si va a poder salir. La gente prefiere quedarse con el efectivo en el bolsillo para enfrentar comprar futuras, entonces tiende a sacar cada vez más y más billetes”, explica un analista.

“Y losbancos tienen que reponer cada vez más seguido y eso genera un costo no sólo para las entidades sino para la Casa de la Moneda que tiene que imprimir esa plata”, añade.

Según figura en los documentos, la firma a la que se adjudique la impresión de estos billetes deberá entregar dos tandas de 100 millones el 26 de agosto y el 25 de septiembre, y una tanda de 50 millones el 15 de octubre. Son tiempos estrechos y muy lejanos de la planificación que suele caracterizar a estos procesos.

Pero Alberto cambió de opinión y la primera entrega de $ 5.000, que ya tenía hasta fecha de entrega, tuvo que dar marcha atrás. “No vamos a hacer un billete de $ 5.000. Fue una idea que circuló, pero no lo vamos a hacer”.

Quedó al menos la intención de eliminar la fauna autóctona y el debate sobre quiénes deberían ilustrar nuestros billetes. Por ahora, es todo una cuestión de tiempos que corren y costos que crecen. 

Fuente: Clarín

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