Tarifas de energía, subsidios e internas sin fin: la historia de la crisis que se incubó durante meses en Economía

02/05/2021

Tarifas de energía, subsidios e internas sin fin: la historia de la crisis que se incubó durante meses en Economía

Detrás del intento del ministro Martín Guzmán de echar al subsecretario Basualdo asoma una brecha de unos $ 250.000 millones respecto al presupuesto 2021. En gas, el tema parece encaminado, pero no en energía eléctrica

El sainete en torno de la salida o no del subsecretario de Energía Eléctrica, del Ministerio de Economía, Federico Basualdo, luego de que el ministro Martín Guzmán planteara al presidente Alberto Fernández y al jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que eligieran entre él o Basualdo, es de por sí políticamente cargado: Basualdo llegó a su puesto con el respaldo de La Cámpora y, claro, de la vicepresidente Cristina Kirchner.

La crisis no tiene resolución, como destacó Infobae ayer, si bien el Presidente mantendría al cristinista en su puesto, al menos por el momento. Ambos Fernández, el mandatario y su compañera de boleta, avalan la perspectiva del ministro de Economía y aceptaron que fuerce el desplazamiento del subsecretario Basualdo acusado de ineficacia manifiesta. “Pero se trata de políticos de la vieja escuela que jamas aceptaran la renuncia de un funcionario ejecutada a través de los ,edios de comunicación”destacó el sábado Infobae.

“No es gratis meterse con los Federicos”, dijo un experto energético del albertismo, sin funciones en el gobierno, refiriéndose también a Federico Bernal, el interventor de Enargas, otro funcionario con terminal en el Instituto Patria. Durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner Basualdo, sociólogo, había sido uno de los directores del ENRE. A principios de la presidencia de Alberto Fernández fue designado interventor en ese organismo de control, y cuando ascendió a subsecretario, junto con el pase del área energética del ministerio de Desarrollo Productivo (Matías Kulfas) a Economía (Guzmán), hasta se dio el lujo de dejar al frente del ENRE a una persona de su confianza, la abogada María Soledad Manin, una experta en derecho administrativo y con pedigrí en defensa del consumidor.

Números que inquietan

Al peso político de la cuestión hay que agregar una fuerte carga económica, más precisamente fiscal: los centenares de miles de millones de pesos en subsidios energéticos, consecuencia de tarifas congeladas hace 24 meses y que el Gobierno se resistía a aumentar en un año electoral. Solo por esa vía se fueron el primer trimestre $185.000 millones, 73% más que en el mismo lapso de 2020. Sin aumento de tarifas, la cuenta se empina cada vez más.

Según Alejandro Einstoss, economista del Instituto Argentino de Energía General Mosconi, asumiendo un solo aumento de 9% en las tarifas de luz y gas este año, la cuenta de subsidios energéticos trepa a $875.377 millones, 40% por sobre los $625.796 millones que Guzmán asignó en el Presupuesto 2021, de modo que entre subsidios a la energía (1,7%) y el transporte (0,5%) no excedan el 2,2% del PBI, el mismo porcentaje que en 2020. La diferencia son casi $250.000 millones, a cubrir en gran parte con emisión. Kryptonita para los planes de Guzmán.

Se proyecta una diferencia de casi $250.000 millones entre el nivel de atraso de las tarifas y los subsidios, a cubrir en gran parte con emisión

“Se suponía que nuevos cuadros tarifarios empezaban el 1 de mayo, pero aún no se conocen los informes de las audiencias públicas, así que ya hay al menos un retraso de implementación”, dijo Einstoss, quien hasta escuchó la versión de que, hasta el jueves pasado, en los entes reguladores desechaban aumentar tarifas en mayo y también en julio. Todo conspiraba: mes más frío del año (cuando el consumo hasta se cuadruplica respecto a los meses bajos), probablemente en cuarentena y en período preelectoral.

Como para poner paños fríos sobre la perplejidad que genera que un ministro, con apoyo del jefe de Gabinete y del propio presidente de la Nación, no logre sacar de la estructura del Gobierno de inmediato a un subsecretario cuyo trabajo no lo conforma, el viernes a la noche finalmente se publicaron en un Anexo del Boletín Oficial las resoluciones 106 y 107 del ENRE, con la firma de Manin, autorizando aumentos del 9%, a partir de mayo, en las tarifas de Edenor y Edesur, principales distribuidoras de electricidad del país. “No es un aumento del 7% o nada, como decía Basualdo”, se consolaban cerca de Guzmán, como si sumarle un par de puntos a los números de un funcionario de tercer nivel fuera una victoria.

Con el FMI sí, ¿con el Patria no?

Otro economista que sigue el sector energético y también con oídos en los entes reguladores planteó la paradoja de que Guzmán haya logrado influir en parte en la salida de Alejandro Werner, exdirector del Departamento Occidental del FMI, probablemente un gesto de Kristalina Georgieva, y le cueste echar a un subsecretario de su propio ministerio.

Dos tercios de los subsidios energéticos son a la electricidad y un tercio al gas, señaló el experto, pero el del gas está relativamente acotado, según detalló en marzo un documento de la secretaría de Energía, aunque esos números no tenían en cuenta la merma de producción de gas en Vaca Muerta por el conflicto de “autoconvocados” del sector de Salud de Neuquén que durante 3 semanas de abril bloquearon rutas en torno de Añelo, Plaza Huincul y otros puntos neurálgicos del sistema energético argentino.

En gas hubo incluso una “salvada” de último momento. Las pyme industriales estaban preocupadas porque a partir de mayo las “categoría P3” deberían negociar contratos con las comercializadoras, en vez de comprar directamente en boca de pozo y pagar el transporte a la distribuidora, lo que –proyectaban– les iba a encarecer entre 100 y 200% el precio del millón de BTU. Una resolución del jueves, manejada por la subsecretaria de Hidrocarburos, Maggie Videla Oporto, les sacó la guillotina de encima de la cabeza, contó a Infobae Daniel Roseto, de “Industriales Pyme Argentinos”.

A ciegas

Pero en electricidad todo estaba y sigue estando en el aire, porque no se saben bien los números.

El experto de simpatías albertistas que conoce bien a “los Federicos” recordó que la posición inicial de Cristina Kirchner era “aumento cero” con un argumento irrefutable: “Yo sé cómo se ganan elecciones”.La vicepresidente asumía que la tarifa eléctrica era una sola, así como hay un precio único para cada tipo de nafta. Cuando la convencieron de que se podía “segmentar”, la cuestión pasó a ser el cómo. Fue la tarea que Economía le encargó a Basualdo, que no avanzó en una “segmentación” que permitiera achicar la cuenta de subsidios.

En electricidad (y también en gas) el nivel de consumo no es una guía fiable de nivel económico o capacidad de pago. Hay hogares modestos de alto consumo, por las condiciones edilicias y lugares en que viven. En parte se conocen de las bases de datos de la Anses por el pago de beneficios como la AUH, la AUE y, en 2020, el IFE. No era suficiente para detectar a quién aumentarle. Se buscó entonces información de la AFIP, que invocó el “secreto fiscal”.

En electricidad (y también en gas) el nivel de consumo no es una guía fiable de nivel económico o capacidad de pago. Hay hogares modestos de alto consumo, por las condiciones edilicias y lugares en que viven

Basualdo, que resiste los aumentos y tiene una relación tirante con las distribuidoras, avanzó poco y nada y cuando llegó la nueva ola de Covid la voz de orden del Instituto Patria pasó a ser “esperemos”.

Corto circuito

Guzmán quería al menos empezar a quitarle carga explosiva a la “bomba” de subsidios. Fernando Morra, subsecretario de Política Económica, le advirtió que el tema no daba para más: había que echar a Basualdo. Fue entonces que se produjo el cortocircuito.

Por otra parte, contó el economista energético que pidió reserva de su nombre, si Guzmán no logra siquiera aumentar las tarifas, ¿en base a qué acordaría un programa con el FMI que –según él mismo dice– no incluirá “reformas estructurales”.

Domingo Cavallo, que supo de internas de Gabinete y de negociar con el FMI, escribió en su blog: “Este conflicto es apenas uno de los muchos que van a sucederse en los próximos meses. Lo anticipan el ajuste fiscal de raíz inflacionaria y la acentuación del desfasaje entre la marcha del dólar oficial y el ritmo de la inflación, así como todas las demás distorsiones de precios relativos”. Según el exministro de Economía, “la confrontación entre la visión de Guzmán y de los asesores económicos de la Vicepresidente, que ahora se ha tornado explícita, abonarán el deterioro de la imagen presidencial, a menos que Alberto Fernández la aproveche para ratificar su autoridad y desmentir que es un simple títere de Cristina Fernández de Kirchner”.

Una cuestión básica ahora es cómo van a subsistir las empresas y cuál será la calidad del servicio con un solo aumento del 9%, y una inflación del 50 por ciento. “Es un deterioro muy rápido; hablan de subsidios para garantizar la operación de las empresas”, señaló Einstoss.

Además, a partir de una reciente resolución de la Secretaría de Energía, queda por verse cómo se refinanciará la deuda de las distribuidoras eléctricas con Cammesa. La empresa mixta (pero básicamente estatal) que administra el mercado mayorista eléctrico mantiene esos números en secreto, pero hace un par de meses orillaban los $140.000 millones, y creciendo. Cerca de un tercio de esa deuda corresponde a Edenor y Edesur.

Mientras las distribuidoras del interior habían empezado a aumentar tarifas, Basualdo se había empantanado en la negociación con Edenor y Edesur, con las que tenia pésimas relaciones.

La decisión de si habrá o no (y en caso de que la haya, cuándo) otro aumento de tarifas en el año, quedaron para más adelante. Cuando finalmente se resuelva cómo termina el intento del ministro de echar a su subsecretario.

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