Retroceso de 2,4 % del PBI y estancamiento para 2019

04/09/2018

Retroceso de 2,4 % del PBI y estancamiento para 2019

La caída de la economía será mucho más fuerte: En un informe oficial que no fue difundido, el Ministerio de Hacienda calculó además que la inflación será de 42 por ciento en 2018. Las proyecciones de Dujovne anticipan un deterioro productivo, laboral y social profundo.

El éxito en el programa de austeridad del Ministerio de Economía supone que 2018 terminará con una recesión del 2,4 por ciento y una aceleración de la inflación hasta el 42 por ciento. Las proyecciones oficiales anticipan un deterioro productivo, laboral y social más profundo que el previsto en el “escenario adverso” del Fondo Monetario Internacional. La magnitud de la debacle inducida por el esquema macroeconómico del gobierno de Cambiemos se conoció ayer cuando, antes del mensaje del presidente Mauricio Macri, trascendió un borrador que precisaba los supuestos detrás de las medidas de ajuste del gasto anunciadas por el ministro Nicolás Dujovne. “Es material de trabajo no público. Hemos hechos muchas estimaciones y muchos cálculos”, expresó el funcionario al reconocer que “la recesión de este año va a ser más pronunciada que la que pensábamos”. El titular del Palacio de Hacienda eludió mayores precisiones pero el documento muestra que la crisis económica continuará el año próximo cuando el PBI se estanque en cero por ciento y los precios escalen un 25 por ciento.

“Vamos a estar revisando las cifras en los próximos días asumiendo que la recesión de este año va a ser más pronunciada que la que pensábamos. Vamos a reducir hacia la baja el crecimiento esperado del año próximo, pero no todavía no tenemos cifras”, se atajó Dujovne. La revisión anticipada ayer para las proyecciones del Ministerio de Economía es la cuarta en menos de dos meses. Incluso cuando la creatividad estadística permita a los colaboradores del funcionario esbozar una recesión menor al 2,4 por ciento en 2018, la caída se verá acompañada por un incremento en el desempleo y la pobreza. Una recesión semejante, seguida por el cero por ciento esperado para el año próximo, constituye para el un escenario exitoso para el gobierno de Cambiemos ya que así alcanzaría los objetivos en materia fiscal ofrendados para recuperar la confianza de los acreedores internacionales.

Los datos incluidos en los documentos internos del Palacio de Hacienda son peores que la caída del 1,4 por ciento del PBI incluida en Staff Report que elaboraron los técnicos del FMI. La cifra acompañaba al peor escenario previsto por los expertos del organismo para el fracaso del programa de financiamiento acordado hace apenas tres meses. Dentro de las proyecciones adversas realizadas por el Fondo, los aumentos de precios previstos para este año oscilaban entre 27 y 32 por ciento. Esos cálculos triplicaban la meta de inflación dispuesta el año pasado por el Banco Central y duplicaban la versión revisada de esos objetivos. Los supuestos por Dujovne anticipan que ese techo será superado con el consiguiente impacto negativo sobre la capacidad de compra de los salarios. La inflación del 42 por ciento, por su parte, se ubicará en línea con los niveles record alcanzados en 2016. Impulsados por los tarifazos, la devaluación, la quita de retenciones y la desarticulación de los instrumentos estatales para la administración de precios, las mediciones marcaron una escalada del 41 por ciento.

El Presupuesto 2018 anticipaba que el PBI crecería 3,5 por ciento. Los pronósticos oficiales se desinflaron a partir de julio al registrarse una caída del 5,2 por ciento en la actividad económica para el mes de mayo. Cuando las estadísticas oficiales comenzaron a reflejar las consecuencias de la sequía y el desmanejo cambiario sobre el producto, los funcionarios aprovecharon para reconocer que el PBI rondaría entre 0,5 y 0,6 por ciento este año. Los números volvieron a ser revisados a las dos semanas. Entonces el secretario de Política Económica, Guido Sandleris, advirtió que la actividad económica se acercaría a cero por ciento de crecimiento. El tercer intento llegó la semana pasada. A través de las agencias de noticias extranjeras Bloomberg y Reuters, Dujovne comunicó que la recesión marcará una caída del 1,0 por ciento en el PBI. Tampoco se mantuvo.

Antes de partir a Washington para reunirse con la mandamás del FMI, Christine Lagarde, el funcionario prometió volver a revisar los datos. El diseño de cualquier política económica es acompañado por estimaciones sobre su impacto en el nivel de actividad y otras variables. Por eso, la reticencia oficial no responde a la falta de datos sino más bien revela el esfuerzo oficial por evitar confirmar que la economía argentina experimentará su mayor contracción desde 2009 cuando, según las cifras revisadas por el Indec hace dos años, la economía se desplomó 6 por ciento. Ese año Argentina experimentó el impacto directo de la crisis internacional más importante de los últimos ochenta años y, como ahora, una fuerte sequía.

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