Pereyra larga el operativo “tijera” para sobrevivir a la polarización nacional

11/07/2019

Pereyra larga el operativo “tijera” para sobrevivir a la polarización nacional

El líder sindical aspira a renovar su banca en el Senado en un escenario complejo marcado por la polarización nacional. Con presupuesto y aparato propio despliega una campaña casi en soledad porque el MPN priorizará las elecciones en Neuquén capital a fin de recuperar la intendencia. ¿Cómo impactaría una eventual derrota puertas adentro del mayor gremio petrolero de la Argentina?

En Buenos Aires no piensan en nuestros recursos naturales. Por suerte, tenemos quienes los deendan. En estas próximas elecciones, primero elegí por Neuquén y después al presidente que quieras”. Así arranca el spot del Movimiento Popular Neuquino con el que Guillermo Pereyra, senador y secretario general del sindicato de Petroleros Privados, busca imponerse en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) el mes que viene.

Su banca se pondrá en juego en las generales de octubre pero la docencia empieza con agosto. “Estamos con desventaja frente a los demás partidos porque tenemos dos pasos en el cuarto oscuro”, reconoció el dirigente a Econojournal y explicó el mensaje: “les estamos diciendo que pongan la lista 151 A y que, quien tenga preferencia por algún candidato nacional,
corte boleta y la agregue”. “Está pegando muy bien”, aseguró.

La campaña de Pereyra se inició con una recorrida de diez días en el interior de Neuquén y se detendrá apenas esta semana por su actividad en el Senado. Iba a tomarse licencia, pero dijo que prefiere seguir porque hay muchos proyectos de su autoría en comisiones y no quiere que se pase la oportunidad de tratarlos.

El más importante y que servirá de bandera para la campaña es el que plantea una suerte de fondo de reparación histórica para las provincias que explotan no convencionales y que “ya tiene el visto bueno de los asesores”. Pereyra logró que ingrese en la comisión de Energía que preside y ahora negocia con el titular de la de Presupuesto, Esteban Bullrich, para que acceda a tratarlo en reunión plenaria lo antes posible. “Estoy en el sindicato, en la campaña, en el Senado, en todos lados”, casi bromeó.

Ya en una elección anterior -aquella que lo enfrentó en internas con el ahora gobernador Omar Gutiérrez- se jactó ante sus adversarios que él podía atender muchos mostradores y, por ahora, no hay ninguno que planee dejar.

Objetivos diferentes

El MPN necesita, por lo menos, salir segundo en las generales para quedarse con uno de los tres escaños neuquinos en la Cámara Alta (si obtiene un diputado, será de yapa). Sin embargo, sus principales dirigentes no parecieran estar dejándolo todo por librar esa batalla. Lo que desvela a Gutiérrez es recuperar la intendencia de la capital en septiembre y se nota en el despliegue propagandístico, de recursos y alianzas que viene dedicando a una elección para la que aún falta bastante más.

“Están balconeando la campaña”, aseguró un hombre del partido para quien “el que tiene ganas de ganar es Pereyra”. El senador no lo admite, pero reconoció que como cabeza de lista tiene “mayor responsabilidad”.
Lo cierto es que la línea, las propuestas y el discurso los definió él, una potencial derrota se cobrará en la sede del sindicato y una eventual victoria la celebrará el Movimiento todo. “Ahí el palco se va a hacer chico”, evaluó la misma fuente.

En el kirchnerismo están confiados en repetir la historia del 2015, cuando el candidato presidencial Daniel Scioli se impuso en la provincia como en toda la Patagonia y arrastró a las categorías legislativas a su triunfo. Al peronismo siempre le fue bien en Neuquén, aunque podría decirse que tuvo un traspié en el 2017, cuando la “ola amarilla” arrasó en las elecciones
de medio término y le prodigó, con muy poca campaña, una banca de diputado al pastor evangélico y exconcejal David Schlereth.

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