No pierden las esperanzas de encontrar el cuerpo del kayakista Andrés Quinteros

18/04/2021

No pierden las esperanzas de encontrar el cuerpo del kayakista Andrés Quinteros

Andrés Quinteros, estudiante de Medicina de Comodoro Rivadavia,
desapareció en las aguas del lago Moreno cuando el kayak en el que iba se dio vuelta, desde aquel 9 de diciembre de 2020, su familia no ha cesado la búsqueda.

En la Playa del Viento, sobre el final de la tarde, cuando el reloj marcaba las 19, en ese momento del día donde, en esta época del año, la claridad suele darle lugar a cierto tono gris que precede a la oscuridad neta, el semirrígido llegó a la orilla.

Estaban Pedro Mariano Nowakowski y Leonardo Leocata, quienes crearon la cámara subacuática con la que están intentando dar con el cuerpo de Andrés Quinteros, el muchacho que, el 9 de diciembre de 2020, supuestamente desapareció en las aguas del lago Moreno cuando el kayak en el que iba con Marcelo Vera –que salió del agua con principio de hipotermia– se dio vuelta.

También se encontraba Norberto Pulido, quien, para esta búsqueda puntual, aportó su embarcación, que cuenta con una ecosonda que habitualmente, cuando sale a pescar, suele utilizar para ubicar zonas con peces.

Según El Cordillerano, Nowakowski y Leocata aceleraron la concreción del proyecto de la cámara, porque, desde que se enteraron de lo que sucedió con Andrés, se propusieron intentar dar una mano.

Este es el segundo recorrido que hacen con tal fin en el Moreno.

Apenas tuvieron lista la cámara, la probaron a profundidades mayores en el lago Nahuel Huapi, y luego, el viernes santo, en una embarcación de Prefectura, hicieron el primer trayecto en la Playa del Viento.

Marcelo Vera, aquel que salió solo del agua el atardecer fatídico de diciembre. Y, cuando este sábado volvió a emerger del Moreno, resultó curioso que Mirta Nicolás, mamá de Andrés, decidiera acercarse a él.

Por muchos motivos. Primero, porque siempre la familia comentó cierta frialdad del muchacho, sobre todo en lo que hace a la comunicación.

Es decir, afirmaron, una y otra vez, que el joven no los había llamado nunca. Y, a fuerza de ser sinceros, vale aclarar que, a excepción del par de veces que se requirió su presencia en diciembre, para que marcara la zona donde habría sucedido el accidente (cuando señaló dos lugares distintos), nadie lo vio participar de los recorridos que se hicieron por la orilla, en pos de encontrar algún rastro de Andrés.

Puede ser que haya quedado afectado, que le haga mal volver sobre el terreno de la desgracia, pero lo cierto es que los familiares del joven desaparecido tomaron su ausencia como una indolencia hacia los deudos.

Este sábado, incluso, a las 16.15, ingresó a la Playa del Viento por un sector alternativo, no por el principal, donde se encontraban los papás de Andrés, junto al abogado de la familia, Jorge Alejandro Pschunder.

Así, sin emitir saludo alguno, hizo señas a quienes estaban embarcados en el semirrígido (que habían comenzado la búsqueda apenas pasadas las 15) para que lo subieran a bordo.

El bote se acercó, y Vera se subió rápidamente las botamangas para meterse en el lago y, de ahí, a la embarcación, cosa de no tener que cruzar palabra con los familiares del muchacho desaparecido.

Por todo eso, resultó extraño que Mirta decidiera ir a hablar con él cuando llegó a la costa. Incluso se podía temer un momento tenso.

¿Se acercará para recriminarle algo de su accionar?, era la pregunta que flotaba en el ambiente.

Sin embargo, respetuosa, la mujer, en un tono de voz bajito, casi pidiendo permiso, simplemente le requirió si podía informarle por qué sector del balneario habían ingresado con el kayak el día malhadado.

Vera le dijo, sin mayores detalles, que se metieron en el agua por el mismo lugar donde estaban ubicados en ese momento, es decir la entrada principal.

Ante un par de repreguntas de la mujer (que siempre le habló con amabilidad), el joven le indicó que armaron las cañas de pescar en uno de los costados, sitio en el que se ubica un muelle viejo, y que luego habían ido lago adentro, donde se habría producido el vuelco del kayak.

Después, Vera se secó los pies, se colocó el calzado, y partió por uno de los costados, nuevamente en silencio, sin saludar a los familiares de Andrés.

Quizá sea la forma en que lleva su cruz particular, su pesar por la ausencia del amigo. Pero es entendible que, en los allegados a Andrés Quinteros, su actitud cause cierto resquemor.

Igualmente, el resto de los embarcados en el semirrígido coincidió en destacar que, a bordo, el muchacho había sido de utilidad, y que, en todo momento, intentó colaborar y ser lo más preciso posible en la ubicación.

Aunque quienes estuvieron las ocasiones anteriores en que Vera marcó dos supuestos puntos del accidente, al observar desde la orilla hacia dónde dirigía el joven esta nueva búsqueda, pensaron que se trataba de un tercer lugar, los mismos dueños de la cámara confirmaron que, en realidad, el sector al que los llevó estaba dentro del espacio que Prefectura les había demarcado como posible sitio.

Más allá de todo, lo cierto es que esta vez tampoco hubo suerte: el cuerpo de Andrés no fue detectado. Pero, a partir del nuevo artefacto tecnológico, se abre una esperanza que quién sería capaz de negarle a la familia…

“Ya se lo habíamos dicho, señora, esto es una aguja en un pajar”, le dijo Leonardo Leocata a Mirta, apenas salió del agua. Y la mamá de Andrés contestó: “Lo sé, lo sé…”, como un mantra de aceptación en el que todavía perdura un atisbo de fe.

Nowakowski y Leocata le prometieron que, cuando el tiempo lo permita, seguirán en la búsqueda. Fue una tarde larga la del sábado…Los padres de Andrés, Mirta y Juan, llegaron temprano.

La orilla fue un lugar de confesiones, de sentimientos que se hacían voz, de agradecimientos, e incluso de proyectos.

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