Macri, Fernández y el derrumbe de YPF que no se puede contar

08/09/2019

Macri, Fernández y el derrumbe de YPF que no se puede contar

La suerte, el destino o la estrategia de campaña quiso que fuera en Madrid. La caída histórica de la petrolera de mayoría estatal encontró a Alberto Fernández en su viaje a España, la madre patria que se apropió de los activos de YPF durante 13 largos años a través de una empresa, Repsol, inventada para la ocasión. El candidato opositor puso la mira en una compañía que exhibe a la Argentina pendular como ninguna otra. Mientras durante el kirchnerismo sus números y accionistas eran observados con lupa, durante el macrismo su deriva es ignorada con un blindaje asombroso.

Con Fernández en España, la acción de YPF se hundió en torno a los 8 dólares, el valor más bajo del último cuarto de siglo. Que haya desbarrancado con Mauricio Macri en un pozo más profundo que con el estallido de 2001, la gestión de Julio De Vido y la reestatización de 2012 no es casualidad. Antes de las PASO y el derrumbe en los mercados, la petrolera que conduce Miguel Gutiérrez ya valía la mitad que en diciembre de 2015 -cuando su acción cotizaba a 30 dólares- y vale ahora menos de la tercera parte. Los números son públicos y apabullan pero, con una disciplina envidiable, no se difunden -como menciona elcanciller.com-.

Auspiciante generosa, colmada de gerentes de marketing, la empresa se presenta en su último comercial como “más ágil e innovadora”. La realidad, sin embargo, no puede ser más distinta. Según el balance del segundo trimestre que YPF presentó en la Comisión Nacional de Valores a principios de agosto, la petrolera estatal perdió $2300 millones en ese período y acumula pérdidas por 10.480 millones en lo que va del año. No fue una excepción.

Durante los primeros tres años de Cambiemos en el gobierno, todos los indicadores fueron negativos. De acuerdo a los informes trimestrales que YPF reporta en forma oficial, el horizonte de reservas descendió un 12%, las inversiones un 18,1%, la producción de gas un 5%, la producción upstream un 8% y las ventas un 2,9%.

Hasta en Vaca Muerta la empresa perdió terreno con el Grupo Techint, que monopolizó el festival de subsidios de la era Aranguren. Es parte de una curva descendente que aparece como reverso de los últimos tres años del cristinismo en el poder -con Miguel Galuccio como CEO de YPF- y se parece más al ciclo de la argentinización trucha que el kirchnerismo le encargó a la familia del banquero Eskenazi entre 2008 y 2011.

Si los resultados de agosto se repiten en octubre, los Fernández tendrán que decidir también qué hacer con la compañía que fue hasta hace poco la más importante del país y hoy aparece relegada detrás de otras como Mercado Libre.

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