Las enfermedades olvidadas: ¿Qué son las endemias y cuáles son las principales en Argentina?

En medio de la pandemia de Coronavirus que azota al mundo y que ya infectó a miles de personas en el país, persisten enfermedades que datan de décadas y que afectan en gran manera a…

lunes 11/05/2020 - 20:32
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En medio de la pandemia de Coronavirus que azota al mundo y que ya infectó a miles de personas en el país, persisten enfermedades que datan de décadas y que afectan en gran manera a determinadas provincias del país y sectores sociales. El Comodorense las repasa en el siguiente informe:

La pandemia del Coronavirus se lleva todas las miradas debido a su rápida propagación y la cantidad de personas en el mundo que se ven afectadas por el virus. Sin embargo, en nuestro país existen otras enfermedades clasificadas como endemias, que afectan a determinadas regiones, a veces en periodos particulares, debido a factores climáticos o sociales.

Si bien provocan una cantidad enorme de infecciones y muertes al año, no tienen el mismo tratamiento mediático o intervención del Estado que otras enfermedades infecciosas.

Dengue, el brote simultáneo

Al brote del Coronavirus se suma el del dengue, enfermedad transmitida a través de la picadura del mosquito Aedes aegypti, que encuentra en lugares u objetos con agua estancada un ambiente ideal para poder colocar sus huevos. Si bien esto puede suceder en cualquier ámbito, se da sobre todo en los sectores con menores recursos, donde se acumula mayor cantidad de basura y el deterioro del medioambiente es mayor que en los barrios más céntricos, donde la fumigación es más corriente.

En la actualidad, el Ministerio de Salud de la Nación señaló que en Argentina se notificaron 43.497 casos de dengue desde julio de 2019, aunque este brote no es el peor de la historia del país, que fue en 2016, cuando se reportaron cerca de 76.000 casos.


Si bien la fumigación es una medida efectiva, esta no es suficiente: solo elimina a los mosquitos adultos, dejando sus huevos y larvas con vida.

Aún no existen vacunas para esta enfermedad y el tratamiento es extenso. Sus síntomas principales son la fiebre intensa acompañada de dolor detrás de los ojos, de cabeza, muscular y de articulaciones.

También, la infección puede dejar secuelas, es por esto que desde el Estado se realizan campañas de prevención y concientización, en las que se recomienda el vaciamiento de recipientes donde el mosquito transmisor pueda depositar sus larvas y así extender la posibilidad de infección.

Fiebre amarilla, otra endemia transmitida por mosquitos

Esta enfermedad posee una mortalidad medianamente alta, es transmitida también por el mosquito Aedes aegypti cuya picadura provoca el comienzo repentino de los síntomas, con mucha fiebre, escalofríos y dolor de cabeza. Además, pueden aparecer dolores musculares, náuseas y vómitos. Muchas veces, las formas graves causan hemorragias, insuficiencia hepática y falla orgánica múltiple.

La ciudad de Buenos Aires sufrió durante el siglo 19 un brote fatal de la enfermedad, que causó 14 mil muertes en 2 meses. Fue en el año 1871, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, en un verano en el que las altas temperaturas y las pésimas condiciones de higiene de la ciudad en ese momento motivaron la aparición y reproducción de los mosquitos Aedes aegypti, causando la muerte de miles de personas debido a la alta mortalidad de la enfermedad, la ausencia de una cura y tratamientos efectivos, y el colapso del sistema de Salud. Así también, las condiciones de vida en ese momento eran paupérrimas, ya que Buenos Aires estaba compuesto en su mayoría por inmigrantes que vivían en asentamientos o conventillos, como los italianos en La Boca.

Afortunadamente, ya existe una vacuna para combatirla, siendo esta la medida de prevención más efectiva contra la enfermedad, ya que una vez aplicada esta empieza a surgir efecto a los 10 días y dura para toda la vida.

En la actualidad, se recomienda la vacunación a personas que viajen a territorios con mayor circulación de la enfermedad, como lo son partes de Paraguay y Brasil.

Si bien la existencia de la vacuna trajo un enorme alivio para la población, la Fiebre amarilla no está totalmente erradicada. Ya que poblaciones rurales en Argentina, sobre todo al norte, aún siguen sufriendo esta infección al no vivir en condiciones dignas y la dificultad del acceso a la medicina moderna en dichos pueblos rurales.

Desde el Estado se garantiza la vacuna para quienes vivan en zonas de riesgo, como Misiones, Formosa y algunos departamentos de Chaco, Corrientes, Salta y Jujuy. La campaña de vacunación incluye una dosis para niños y niñas de 18 meses y un refuerzo a los 11 años.

Además, se recomienda la vacunación para aquellos viajeros que se dirijan a una zona con circulación activa comprobada de la enfermedad, como es el caso de algunas regiones de Paraguay y Brasil.

Mal de Chagas: la «enfermedad de los pobres»

La enfermedad de Chagas, nombrada así por su descubridor, el científico Carlos Chagas, es causada por el parásito Trypanosoma cruzi y por lo general transmitida a través de insectos infectados que chupan la sangre, llamados tritominos, aunque popularmente conocidos como «vinchucas» o «chinche gaucha».

Este insecto, único transmisor de la enfermedad, pica y deja excrementos infectados, provocando que su víctima se infecte si se rasca en los ojos, la nariz, la herida de la picadura o un corte.

Asimismo, esta enfermedad también puede ser transmitida por alimentos infectados o de madre a hijo en caso de un embarazo.


El insecto popularmente conocido como «vinchuca» es el único transmisor de la enfermedad.

Hasta el momento no existen vacunas o medicamentos para prevenir la enfermedad de Chagas, que afecta mayormente en lugares donde las condiciones de vida no son las mejores, es decir los sectores vulnerables. En la actualidad estiman que afecta de 1 a 3 millones de personas en Argentina, y es conocida como «la enfermedad de los pobres» por las autoridades de la Organización Mundial de la Salud.

La sintomatología de esta enfermedad frecuentemente es leve, y parte desde dolor en abdomen, músculos, cabeza y corporal, fiebre elevada, erupción cutánea, y el síntoma característico que es la hinchazón sin dolor alrededor del ojo o palpitaciones. Si el cuadro de la enfermedad empeora, pueden presentarse latidos del corazón irregulares, insuficiencia cardíaca congestiva, paro cardíaco repentino o dificultad para tragar debido al agrandamiento del esófago.

La pandemia silenciosa

El virus de la inmunodeficiencia humana, conocido por sus iniciales VIH (o HIV), es una enfermedad de transmisión sexual, por lo que se puede contagiar a través de relaciones sexuales sin protección. También puede ser transmitida vía sanguínea, por contacto con sangre al compartir jeringas para la utilización de drogas inyectables u otros elementos corto-punzantes como los utilizados durante la realización de piercings y tatuajes. Otro de los modos de transmisión es el perinatal, o sea, durante el transcurso del embarazo, parto o lactancia.

Por esta razón se han llevado a cabo desde el Estado y diversas organizaciones sociales y de la salud, campañas de prevención de la enfermedad. Desde spots publicitarios, folletos y charlas educativas de Educación Sexual en las instituciones educativas, hasta la entrega de preservativos de manera gratuita en distintos puntos de las ciudades, la enfermedad ha sido reducida y controlada gracias a la información brindada por parte de las instituciones.


Campaña #UsaloSiempre, llevada a cabo por el Ministerio de Salud de la Nación, que entregó preservativos de forma gratuita en el marco de charlas orientadas a la Educación Sexual y en distintos puntos de las ciudades.

Sin embargo, no toda la población tiene acceso a los métodos de protección por igual. Si bien la campaña intenta llegar a la mayor cantidad de personas posibles, no suele llegar por completo a los sectores más vulnerables como los de bajos recursos. De esta manera, son aquellos los que acusan el contagio de la enfermedad ante la falta de información necesaria o elementos de protección necesarios.

La mayoría de los pacientes no suelen presentar sintomatología, lo que lo hace más difícil de detectar. Esto no quiere decir que no existan síntomas, ya que pueden manifestarse a través de fiebre, malestares musculares, inflamación de los ganglios, sudoración nocturna, diarrea, náuseas y vómito.

Existe un tratamiento de la enfermedad pero aún no se ha encontrado una cura para la misma, por lo que la mejor prevención es usar preservativo y hacer los exámenes correspondientes para detectarlo a tiempo y así iniciar el tratamiento y evitar también el contagio a otras personas.

Las nombradas son solo algunas de las enfermedades endémicas en el país, las cuales tienen distinto grado de atención y tratamiento por parte del Estado, pero todas comparten un factor en común: afectan en mayor medida a los sectores de menores ingresos y por lo tanto más vulnerables, ya que viven en condiciones afectadas por un medioambiente sumamente deteriorado y no tienen el mismo acceso a la información y al sistema de Salud que el resto de la población.

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