La revolución del ajedrez, el juego milenario que explotó en la cuarentena

14/07/2020

La revolución del ajedrez, el juego milenario que explotó en la cuarentena

El aislamiento por la pandemia de coronavirus multiplicó las partidas, generó torneos entre los mejores del mundo y permitió que aficionados enfrentaran a los cracks. Las estadísticas y los testimonios sobre este boom inédito en la historia.

Domingo 3 de mayo de 2020. Mate, té o café preparados. El torneo Ajedrecear se pone en marcha a las 16 y durante una hora y media batallan 2.476 profesionales y aficionados. La escena se repite nueve semanas después, en el XX Abierto Internacional de Río Grande, con 1.047 inscriptos de 39 países tan disímiles como Angola, Bangladesh, Armenia, India, Letonia, Noruega, Filipinas y Venezuela. Amantes de los trebejos se dan el gusto de jugar partidas rápidas con grandes maestros a quienes jamás hubieran soñado enfrentar, como Alexei Shirov, ex número dos del ranking. Los mejores del mundo no se quedan al margen, con Magnus Carlsen a la cabeza de un circuito creado por el número uno de esta era con una bolsa de 1 millón de dólares y partidas transmitidas con el relato futbolero de Pepe Cuenca. Son tres escenas de un fenómeno inédito. Es la auténtica revolución del ajedrez online, el único deporte que creció y jamás paró de jugarse durante la cuarentena​.

La pandemia de coronavirus​ y el aislamiento obligatorio potenció la necesidad de entretenimiento y de mantenerse activo mentalmente. En este río revuelto, el ajedrez salió ganando por escándalo, porque su facilidad para jugarse por Internet sin moverse del hogar activó a quienes tenían latente el recuerdo del aprendizaje de este juego milenario, tan artístico como científico, y permitió la multiplicación de las partidas online, generó campeonatos históricos entre los grandes maestros top, favoreció que aficionados enfrentaran a cracks, potenció las clases a distancia y construyó un nuevo escenario a futuro: cómo lidiar con los tramposos y cómo convertir al deporte en un show por streaming, redituable con sponsors.

Es este informe especial, se reconstruye y describe el boom del ajedrez online durante los cuatro meses de confinamiento mundial, que va muchísimo más allá de la dicotomía deporte vs. juego y abre el debate sobre sus beneficios terapéuticos para relajar la tensión en cuarentena y educativos para inculcar valores como la paciencia, el control del primer impulso, la planificación, la estrategia y la toma de decisiones bajo presión. Una presión que se intensifica con las partidas a ritmo rápido o relámpago, que son la mayoría de las que se juegan por Internet, donde no se piensa en estar 4 horas delante de un monitor. Este combo que toma vigor en un presente respaldado por estadísticas asombrosas recogidas por Clarín de parte de las tres plataformas más importantes del ajedrez online y por testimonios que avalan el carácter histórico de este presente.

“El ajedrez es el único deporte que se puede practicar por Internet, además del bridge, si tomamos como referencia la lista de deportes reconocidos por el Comité Olímpico Internacional, y eso se está aprovechando al máximo, paradójicamente gracias a una pandemia terrible, de la cual el ajedrez está saliendo realmente muy beneficiado”, describe el español Leontxo García, el más prestigioso divulgador del “juego-ciencia” en habla hispana, seguido con devoción desde hace décadas con sus columnas en el diario “El País”.

“No es casualidad lo que pasa con el ajedrez, porque es una de las actividades que mejor se adapta para pasar del vivo al online. Es una herramienta que hoy crece segundo a segundo. Mucha gente nueva hoy encuentra una salida en días en los que está encerrada y no sabe bien cómo entretenerse. Es una disciplina que se convierte en una buena manera de mantener ágil la mente”, opina el gran maestro Diego Flores, heptacampeón argentino, a uno del récord del legendario Miguel Najdorf. 

Claudia Amura, la primera gran maestra femenina argentina, encuentra varios argumentos para semejante boom. “En tiempos de pandemia, el ajedrez explotó a nivel mundial porque realmente es uno de los pocos deportes que se pueden practicar por Internet y de manera gratuita -resume-. A cualquier hora podés jugar en las plataformas contra gente de todas partes y en cualquier idioma. Es universal”.

Carolina Luján, la maestra internacional absoluta y número uno del país, coincide entre la sorpresa y la satisfacción por este presente paradójico. “Es algo muy particular, pero en este contexto trágico a nivel mundial, el ajedrez se vio potenciado con miles de personas de todas las edades jugando torneos -dice-. Es realmente muy llamativo que seamos el único deporte que nunca haya dejado de tener actividad”.

Mientras que para el gran maestro Alan Pichot, ex campeón mundial Sub 16 y quien se transformó en el número 1 de la Argentina poquito antes de la cuarentena mundial, “la gente aprecia mucho el boom del ajedrez online y puede jugar y ver en vivo a los mejores del mundo, que se enfrentan por Internet porque no pueden sentarse frente a frente a jugar una partida en un torneo”.

Ahora bien, ¿por qué se habla de “revolución”, “boom” o “auge” del ajedrez online? Clarín contactó a las tres principales plataformasy sus estadísticas son particularmente abrumadoras hasta para ellos mismos. Están frente a un escenario colosal, al que se han amoldado con rapidez y que esperan que no decaiga, aunque nada será igual a la explosión que vieron desde marzo, cuando el mundo comenzaba a entender que el coronavirus debía ser tomado en serio, que había que guardarse en casa y -por qué no- cortar con la tensión jugando una partidita.

El estadounidense Nick Barton es director de Desarrollo de Negocios de Chess.com, la plataforma de ajedrez más importante, lanzada en mayo de 2007, que llevó a cabo en mayo con la Federación Internacional (FIDE) la primera Copa de las Naciones online, con 6 equipos de 6 integrantes de China (ganador), Estados Unidos, Europa, Rusia, India y Resto del Mundo. Ante la consulta de este diario, su diagnóstico y sus números son clarísimos para ejemplificar el fenómeno.

Este momento se resume en una sola conclusión: entre marzo y junio, experimentamos el crecimiento que esperábamos para los próximos cinco años -confiesa-. Crecen los jugadores, las partidas, los problemas resueltos, las lecciones completadas y los videos mirados. Nuestro equipo trabaja para asegurar que cada uno en el mundo, incluyendo Argentina, tenga un lugar para encontrar la pasión por el ajedrez y se divierta mientras pasamos esta pandemia juntos”.

Vaya si lo han logrado. En Chess.com pasaron de jugarse 247 y 243 millones de partidas durante enero y febrero a un ascenso constante: 293 millones en marzo, 331 millones en abril, 350 millones en mayo y 368 millones en junio. Sí, un promedio de 12.200.000 por día. Un récord tras otro. Si se compara con las 6 millones diarias jugadas entre el 16 de marzo y el 15 de abril de 2019 y el mismo período de este año, las partidas crecieron un 83 por ciento.

Chess

Desde Dinamarca, Sebastian Kuhnert, CEO de Chess24.com, ofreció un panorama similar de crecimiento. “Las partidas se han duplicado, las altas en la plataforma crecieron un 200 por ciento, entre marzo de 2019 y marzo de 2020 tuvimos 80 por ciento más de usuarios y Chessable.com, la plataforma educativa de ajedrez del grupo, creció más del 100% en ese período”, escribe desde Europa. Y resume el momento y el objetivo de la empresa: “La gente ama jugar al ajedrez y estamos haciendo lo mejor para fomentar la popularidad de este deporte mientras estemos en cuarentena”.

Chess24

Lichess.org es una plataforma absolutamente gratuita, no permite publicidades y se sustenta con donaciones desde 2010. Básicamente, detonó con la pandemia. “Desde que el mundo entró en cuarentena, los usuarios de Lichess explotaron. Nuestro pico diario pasó de un promedio de 48.000 usuarios a 90.000, un 87,5 por ciento de aumento. Tuvimos que ordenar nuevos servidores y ponerlos en funcionamiento para abastecer tanta carga -confiesa Chris Callahan en el intercambio con Clarín-. No podíamos esperar esto cuando teníamos 30.000 usuarios si ahora triplicamos el número. El ‘problema’, por llamarlo de alguna manera, es que crecían de a mil por día. Ahora se estabilizó todo”.

Los números hablan por sí solos. De acuerdo a la base de datos oficial, Lichess pasó de 31 millones de partidas en febrero de 2019 a 44 millones un año después, 55 millones en marzo, 73 millones en abril y un récord de 75 millones en mayo. “El ajedrez parece ser la actividad perfecta para aquellos que están encerrados”, resume Chris. Como si hiciera falta a esta altura.

Los fanáticos del ajedrez que estaban latentes o que no tenían tiempo para sentarse en un club, en una plaza o con otro amigo a jugar cara a cara se encontraron de repente con una oportunidad de ser activos y pasar a la acción delante de un monitor, una tablet o un celular. A jugar se ha dicho…

Lichess

La FIDE tomó nota y junto a las tres plataformas online organizó el festival Checkmate Coronavirus (Jaque Mate al coronavirus). ¿En qué consistió esta iniciativa inédita? Entre el 18 de mayo y el 16 de junio pasados, hubo 720 horas ininterrumpidas de ajedrez, con 2.762 torneos gratuitos, en los que hubo 517.661 participantes. El premio mayor fue ganarse una de las 64 invitaciones para vivir una semana de cerca a la Olimpíada de Moscú, postergada para 2021 por la pandemia. Sí, 64, como las casillas del tablero. Marketing, le dicen. Así fue como los aficionados pudieron enfrentarse alguna vez con algunos de los 1.726 titulados que jugaron, incluyendo 309 grandes maestros de 114 países. Las Naciones Unidas del ajedrez.

“En un tablero, dos reinos se enfrentan en una batalla que un solo bando puede ganar. En la vida real, el ajedrez es un juego que nos une, nos hace sentir parte de una familia, una comunidad, un planeta. Estén seguros y jueguen ajedrez”, fue el mensaje del ruso Arkady Dvorkovich al lanzar la iniciativa. Algo sabe de muñeca política quien fuera mano derecha del primer ministro Dmitry Medvedev entre 2012 y 2018.

Pero además se abrió otra veta: ver en vivo a los mejores grandes maestros del planeta, alejados del cara a cara desde el bochornoso Torneo de Candidatos, suspendido a mitad de camino a fines de marzo, cuando se hizo insostenible que siguieran jugando en la Ekaterimburgo de una Rusia en plena pandemia. Claro que los aficionados no toman exactamente un rol pasivo, porque las plataformas les permiten seguir las partidas notables con análisis en vivo. Miran a los top, aprenden de otros top que comentan y de paso se divierten.

¿Qué tiene que ver el ajedrez con la diversión? Todo. Al menos eso siente el espectador cuando sigue las transmisiones en directo desde Chess24.com en español, con los relatos futboleros, tan desopilantes como enriquecedores, del gran maestro Pepe Cuenca, que se apasiona tanto por las partidas que queda de cama después de la tensión, las frases ingeniosas y los gritos. Sí, gritos y chistes por doquier.

“Más allá de lo que siempre se dice en cuanto a cómo forma la inteligencia y ayuda a resolver problemas, creemos en el ajedrez como un gran producto y un entretenimiento. Te divierte mucho al jugarlo o seguirlo y te hace sentir mucha emoción. Eso es lo que la gente necesita. Algunos lo ven como más serio o elitista, pero está muy lejos de ser eso. Con nuestras transmisiones, queremos que el ajedrez, más allá de que te pueda ayudar a tomar decisiones, sea algo que te entretenga y haga que pases mejor estos días de confinamiento”, explica el maestro internacional David Martínez -”El Divis”, en el mundo online-, director de Chess24 en español, comentarista de partidas y alter ego del dicharachero Cuenca.

Como Magnus Carlsen, el rey de esta era, se asoció con el proyecto PlayMagnus a Chess24, en esta plataforma se transmite en vivo el circuito de torneos online creado por el noruego, con una bolsa de 1 millón de dólares. “El Magnus Carlsen Invitational tuvo un récord de 114 mil visualizaciones en la final y estimamos que al evento lo siguieron 10 millones de personas hasta por TV”, comenta Kuhnert. “En el canal en español de You Tube, pasamos de tener 1.100.000 visualizaciones en enero a un récord de 2 millones en abril y en mayo”, añade Martínez, feliz por cumplir un objetivo que partió de una pregunta. “En el pico de la crisis, nos dijimos: ‘¿Por qué no intentamos entretener gratuitamente con el ajedrez en este momento crítico?’ Nos dimos cuenta de que en casa la gente estaría feliz de estar acompañada”, reconoce. Y así es que llevan más de tres meses con transmisiones de ocho horas diarias. Una máquina.

La cancelación de los torneos cara a cara fue un mazazo para los profesionales, que dejaron de competir en sus países, de viajar a luchar en mercados de mayor competitividad y de recibir premios en caso de buenas actuaciones. Por eso también encontraron una veta como comentaristas online. “Nuestra vida de ajedrecista profesional se cortó, sin la chance de viajar y de competir. Así que la alternativa es ésta”, relata Flores, quien lleva adelante el proyecto Ajedrez Latino junto al maestro internacional Jorge Rosito y al gran maestro uruguayo Andrés Rodríguez, con quienes arma el streaming de los torneos de la Federación Argentina en Chess.com.

El gran maestro Alan Pichot, ex campeón mundial Sub 16 y número uno de la Argentina, espera volver a jugar cara a cara. Foto: Maxi Failla

“Hace casi 4 meses que no veo un tablero de ajedrez de verdad, con las piezas en las manos. Pero igual disfruto este boom y espero que se queda pos pandemia”, desea Pichot, comentarista en Chess 24 en español, donde también se las ve a María Florencia Fernández, Ayelén Martínez y Luján. “Con tantos días sin salir y con actividades limitadas, el ajedrez es una forma de entrenarse y entretenerse de una manera muy sana -argumenta la número uno del país-. Volcarse al ajedrez es una buena opción y muchísima gente que no es de nuestro pequeño mundo lo está haciendo. Es más, algunas amigas me piden consejos, cuando toda la vida no me dieron bola. Juego al ajedrez desde hace 25 años y nunca mostraron el interés que muestran ahora, je”.

Desde San Luis, Amura complementa: “Todo aquel que te decía: ‘¡Qué aburrido!’ o ‘No tengo tiempo’, ahora encontró las ganas y se dio maña para ocupar el tiempo con el ajedrez”. Y su reflexión final es tan ocurrente como sincera en este mundo online que se agigantó: “La curiosidad es que muchos aprendieron a jugar al ajedrez con dispositivos y no van a saber qué hacer cuando enfrenten una partida normal. Por ejemplo, cómo se ubican las piezas en el tablero o cómo actuar cuando quieran enrocarse, porque no van a tener una computadora que les mueva la torre después de haber movido el rey, je, je. Los invitamos a aprender para divertirse en vivo cuando al fin llegue el momento de volver a darnos la mano antes y después de una partida”.

Jaque mate.

Una tradición que se potenció en Argentina

Impactante. Las mesas de ajedrez del Festival Sudamericano de la Juventud, ordenadas en el Polideportivo León Najnudel del CeNARD, a fines del año pasado. Foto: Gentileza Eugenia Alegre

Argentina tiene una relación deportiva y cultural histórica con el ajedrez. Buenos Aires fue sede del match por el título mundial entre José Raúl Capablanca y Alexander Alekhine en 1927, de las Olimpíadas de 1939 y 1978, y de la final del Torneo de Candidatos de 1971 entre Bobby Fischer y Tigran Petrosian. Potrero de los Funes vio la consagración de Veselin Topalov como campeón mundial en 2005. La generación dorada de Miguel Najdorf, Julio Bolbochán, Héctor Rossetto y Oscar Panno, entre otros, ganó 3 medallas de plata y 2 de bronce olímpicas entre 1950 y 1962. Y el juego-ciencia se diseminó por los clubes de barrio y especializados. Por eso no extraña que el boom del ajedrez online también se evidencie en este país.

Vemos un crecimiento impactante desde Argentina. El número de nuevos usuarios por semana desde Argentina saltó un 255% desde enero y hasta fines de marzo se sumaban más de 1.000 argentinos por día a Chess.com”, grafica Nick Barton desde Estados Unidos. “En Argentina hemos tenido un 64% más de usuarios en marzo respecto al mismo mes de 2019”, añade en la misma sintonía Sebastian Kuhnert, de Chess24.com.

El heptacampeón nacional Diego Flores, competidor y maestro de maestros en el juego-ciencia, sigue el fenómeno a puro asombro. “La gente no para de jugar torneos. Los clubes de ajedrez están rebalsados y muchos sitios tienen problemas de saturación. Se vive una especie de boom, de masificación, como probablemente se nunca haya vivido, porque realmente hay muchísima gente que se acerca al mundo del ajedrez virtual”, detalla.

Hasta a la mismísima Federación Argentina la sobrepasó la situación. “Las 85 federaciones del país realizan importantes torneos y mucha gente se suma sin estar federada. Es un mundo que nos ha explotado y estamos tratando de canalizarlo porque hay enorme actividad. Estamos gratamente sorprendidos y ya tenemos 3.000 inscriptos en el club online de la FADA en Chess.com. La pandemia nos ha obligado a dedicarnos a estos torneos, porque van a quedar”, asegura el presidente de la entidad, Mario Petrucci. El escenario es tan vasto que se lanzaron campeonatos argentinos online de las diferentes categorías, en los ritmos blitz (3 minutos por jugador, más 2 segundos por movida) y rápido (10 más 2).

El amor por el ajedrez en Argentina se produce porque detrás estuvo y está el trabajo de clubes históricos y porque hubo aceptación a nivel escolar. Lo que permitió el desarrollo importante del software es que esa masa de gente que lo juega de manera presencial ahora lo pueda jugar de forma online”, le explica a Clarín el maestro internacional Enrique Scarella, coordinador de la Escuela Municipal de Ajedrez de San Martín y dirigente del Círculo de Ajedrez de Villa Ballester.

En esa tradicional entidad, desde el 1° de abril llevan organizados 30 torneos abiertos en Lichess.org, todos los miércoles y sábados, con 3.660 participantes. El pico se dio el 25 de abril, con 225 jugadores. Los martes y jueves se puede asistir a clases y simultáneas y los viernes hay torneos para jóvenes en edad escolar.

El Círculo de Ajedrez de Ushuaia y el Instituto Municipal de Deportes de esa ciudad llevan 106 torneos consecutivos en la misma plataforma, todos los días a las 15, y ya tuvieron 13.614 participantes. La estrella de la movida fue el festival de 17 horas de ajedrez en continuado que se llevó a cabo para celebrar la noche más larga (del 20 al 21 de junio) con dos torneos: uno desde las 17 a la medianoche y otro de 0 a 10, en el que el gran maestro paraguayo Axel Bachmann ganó después de jugar 108 partidas relámpago durante diez horas. Entre ambos campeonatos, hubo 2.160 participantes de 33 países, que jugaron 21.374 partidas.

El equipo femenino de Argentina, a pleno en la Olimpíada de ajedrez de Batumi 2018: Marisa Zuriel, Ayelén Martínez, María Florencia Fernández, Carolina Luján y Claudia Amura (adelante). Foto: @DamasOlimpicas

San Luis es modelo mundial de la implementación educativa de este juego-deporte. Luego del Mundial de 2005, la provincia creó el programa de ajedrez de la Universidad de la Punta. Y todo se disparó exponencialmente. “Muchos niños se interesaron, empezamos con 5.000 y ya vamos por los 65.000 jóvenes y adolescentes en espacios de ajedrez social. Y nuestra Escuela de Talentos es el semillero en una provincia donde hace más de una década se impulsó el wifi gratuito como derecho humano. Hoy se entregan tablets en primer grado y computadoras en cuarto, por lo que las clases y los torneos se facilitan”, le explica a este diario la gran maestra Claudia Amura, a cargo del programa.

El impacto del aislamiento desde la cuarentena estricta impuesta el 20 de marzo por el Gobierno Nacional se evidencia claramente en los datos que brinda Amura. “Desde el 1° de enero al 20 de marzo, 3.021 personas participaron en nuestros maratones (en Lichess.org). Desde el 21 de marzo hasta el domingo 12 de julio, fueron 21.156 -asombra al decirlo-. Unos 4.000 chicos jugaron online en los torneos escolares durante dos meses y entre las demás actividades diarias desde marzo hasta la fecha superamos los 40 mil usuarios”.

Villa Ballester, Ushuaia y San Luis son tres ejemplos que se multiplican en cada rincón de la Argentina, un país que respira ajedrez, mientras espera volver a jugar cara a cara.

¿Cómo jugar online?

Jugar al ajedrez online es tan sencillo como ingresar a algunas de las plataformas y crear un usuario con una contraseña. Todo de manera gratuita. Una vez hecho este primer paso, sólo resta clickear en la opción “jugar” y listo: se elige el ritmo de la partida y pronto aparecerá un rival de cualquier parte del mundo.

Si se quiere participar de torneos de diferentes ritmos, en cada plataforma está esa opción en dos modalidades: arena y suizo. En la primera hay un tiempo establecido, durante el cual los participantes juegan entre sí sin descanso. Cuantas más victorias se encadenen, más puntos se sumarán. Siempre hay bonus cuando se logran más de dos triunfos al hilo. Y al terminar el tiempo, habrá podio. En tanto, el sistema suizo tiene un límite de rondas, luego de las cuales se conoce el podio.

El control de las trampas

El torneo Magnus Carlsen Invitational reunió a ocho de los mejores grandes maestros del mundo vía online.

Hecha la ley, hecha la trampa. El refrán aplica también para el ajedrez online, porque puede darse el caso -y los hay- de que algunos participantes de torneos jueguen con la ayuda de módulos de análisis con los que todos los profesionales se entrenan. Es decir, que realicen las mejores jugadas sugeridas por los programas. ¿Qué sentido tiene esto? Ninguno, salvo estafar a su propia mente. Pero como suceden casos esporádicos, las federaciones nacionales y los organizadores de torneos tienen reglamentos “anticheating” clarísimos.

Si encuentran resultados sospechosos de jugadores ignotos o de algunos buenos contra rivales de mucho mayor nivel, analizan sus partidas con el software y el “ayudín” salta enseguida. Como un docente descubre el plagio en un alumno o como un periodista identifica enseguida cuando en otro medio han “pedido prestada” parte de una nota suya. En todos casos, además de una falta de respeto, está en juego la ética.

Es impensado que los grandes maestros hagan trampa. Aún así, en cada torneo online de la elite se les pide que prendan una cámara que los enfoque e incluso que hagan un paneo de lo que tienen en la habitación donde juegan. Cuidarse es quererse. El prestigio desaparecería si se descubriera la ayuda de un módulo de análisis. Por eso es un recurso de jugadores aficionados para dárselas de sabiondos.

“En este punto es bueno hacer el triple subrayado de que ni un solo jugador de elite ha sido ni siquiera considerado sospechoso de hacer trampa: ni en partidas por Internet ni en presenciales. Que le pillen haciendo trampa sería un desprestigio tan horrible que eso lo disuade. Por eso las trampas suceden entre aficionados”, explica Leontxo García, quien tiene en claro cómo lidiar con esta tentación. “La solución tiene que pasar por dos vías -avisa-: hay que sofisticar aún más los sistemas informáticos de detección de trampas en los que trabajan las empresas y hay que imponer sanciones durísimas a quien sea encontrado culpable in fraganti. La primera vez, cinco años. La segunda, a perpetuidad”.

Leandro Plotinsky, árbitro y organizador internacional, brinda su mirada y explica cómo se actúa en la Argentina. “En un torneo masivo, es muy difícil controlar si los jugadores hacen trampa, más allá de que el equipo anticheating de la FADA, Chess.com y Ajedrez Latino es muy bueno y ha eliminado a jugadores -detalla-. Los sancionados tienen derecho a un descargo y el Comité de Ética define suspensiones que pueden ser de hasta 6 meses”. Para no llegar a ese extremo y disuadir, en cada Campeonato Argentino Online que se está jugando se han pedido cámaras para ver a los jugadores en las instancias clave. Y a partir de las semifinales, maestros de renombre siguen las partidas en vivo para que todo sea lo más pulcro posible.

Un futuro con dos preguntas clave

Leontxo García es el periodista español y divulgador del ajedrez número uno de habla hispana. Foto: Diego Díaz

Esta revolución del ajedrez online con un ritmo frenético genera una reflexión evidente: ¿el futuro de este juego o deporte está en las partidas rápidas, que atraen a los aficionados por su vértigo y hasta a los que no entienden demasiado, al ver las reacciones de los maestros? Leontxo García piensa en estos condicionantes como clave para el desarrollo del ajedrez como producto transmisible como un show.

“El futuro del ajedrez se encamina claramente hacia las modalidades rápidas. No las más rápidas, de tres minutos por jugador, sino aquellas en las que una partida puede durar entre media hora y una hora”, sostiene el español. Acto seguido, bien vale repasar sus argumentos: “La explicación es doble: en primer lugar, intentar fomentar en el siglo XXI un deporte cuyas partidas pueden durar 4 o 5 horas a ritmo pensado no es fácil; además, en el ajedrez la belleza es casi siempre hija del error”.

Y añade al respecto: “Si se enfrentan dos máquinas cuyo nivel de juego es la perfección, es poco probable que produzcan belleza desde el criterio de un aficionado medio. En cambio, entre dos humanos que además juegan rápido, el error es más frecuente. Y si yo me equivoco, mi rival encontrará una combinación bella para castigar mi error. Mientras que en las partidas lentas, la calidad es tan grande que para el aficionado medio acaban siendo aburridas. Las partidas lentas sólo tienen futuro desde un punto de vista científico, pero no desde el punto de vista de deporte popular”.

A la hora de preguntarse cómo sacar provecho de este fenómeno en plena pandemia, la otra incógnita cae de maduro: si es un juego portable y con tantas facetas para aplicar en la vida cotidiana, ¿por qué esperar para incorporarlo en la currícula escolar ya no optativa sino definitivamente?

“La difusión del juego es tan amplia que esperamos que cuando pase la pandemia, pueda mantenerse este amplio nivel de participación y realización de actividades. Debería oficializarse la enseñanza programática del ajedrez en las escuelas, fortalecer a los clubes de barrio que son pilares fundamentales y difundir las actividades online”, comenta Enrique Scarella, del Círculo de Villa Ballester.

“Hasta hace muy poco, cuando teorizábamos sobre el ajedrez educativo y el deportivo, se solía hablar del gigantesco 3 por ciento. ¿Qué es eso? Si en un territorio como Argentina, que es vanguardia educativa mundial en ajedrez, consiguiéramos que el 100 por ciento de los niños fueran alfabetizados en ajedrez por la vía educativa en horario lectivo, bastaría que un 3 por ciento se sienta atraído por el ajedrez competitivo para que el número de jugadores se dispare tremendamente”, asegura García, quien enseguida explica cómo se modificó ahora el panorama.

“Pues ahora resulta que gracias al boom del ajedrez en Internet, estamos viendo el proceso contrario. Tenemos muchísimos miles de niños y adultos jugando online. Lo que deberíamos hacer es aprovechar esto para impulsar la introducción del ajedrez como herramienta educativa en horario lectivo”, concluye.

A tomar nota entonces…

Fuente: clarin.com

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