La economía familiar no sabe de costos políticos: Sólo resiste

24/11/2018

La economía familiar no sabe de costos políticos: Sólo resiste

La Administración Macri y la mayor parte de los gobernadores acordaron con el FMI endosarle a buena parte de la población (ricos, pobres e indigentes van por aparte) los costos del ajuste: bajar los sueldos y las jubilaciones ante coartando con la recesión las posibilidades de mejoras provenientes del trabajo. Con lo que quede de los ingresos diezmados tocará asimismo afrontar una presión impositiva agobiante y tarifazos perpetuos. Las redes sociales, el boca a boca, las estadísticas y encuestas coinciden en que la respuesta ciudadana ha sido la resignación a modificar costumbres de su vida cotidiana, como: racionalizar el uso de tarjeta, cambiar salidas por juntadas, estirar la reposición de alacena, reemplazar primeras por segundas marcas, comprar menos cantidades pero con mayor frecuencia, postergar cuidados personales y hogareños, pasarse de la prepaga a la obra social, abaratar abonos del servicio de celulares y televisión, etc.

El resultado queda registrado en las mediciones de consumo que realizan Kantar Worldpanel o Focus Market, que dan un retroceso superior al 2% para este año y proyectan otro tanto para el que viene. Directamente, un estudio de las compañías de investigación de mercado Kantar Millward Brown y Kantar TNS señala que el 93% de los argentinos declaró haber reducido o dejado alguna categoría de consumo o gasto frente a la situación económica actual. El apretón en las economías familiares hasta incluirá las vacaciones en ciernes, ya que 8 de cada 10 encuestados reconoció haber afinado el lápiz para no privarse de viajar. Sustituirá Brasil por la costa atlántica, acortará la cantidad de días o elegirá entre destinos domésticos por ofertas y planes de financiación. Que la gente haya tenido que asumir el costo real de la crisis mientras a los gobernantes sólo parece interesarle el político da sustento a la afirmación acerca de las diferencias de agenda formulada por el economista Juan Carlos De Pablo, en una entrevista con LN+: “A nadie le calienta las elecciones del año que viene; les calienta qué va a pasar la semana que viene”.

Los relevamientos que realizan la consultora Focus Market, de Damián Di Pace, y el Consumer Insights trimestral de Kantar Worldpanel reafirman estadísticamente lo que se ve en la calle: después de mitad de año se acentuó la caída general del consumo, que a octubre acumula más del 2%, y en ascenso, interanual.

La explicación puede resumirse en:

-la actividad industrial se paralizó y empezó a bajar desde que los precios de los alimentos se dispararon para sumarse a los tarifazos,

-los ingresos de la población quedaron relegados en pesos y mucho más en dólares y

-las tasas de interés se catapultaron.

El ajuste llegó al seno de los hogares antes que a las cuentas fiscales, aunque con características diferentes.

No sólo los gobernantes pusieron el acento en exacerbar la presión tributaria, ahorraron parte de los gastos, como los subsidios a la energía, pero a costa de transferírselos principalmente a la clase media, a la que, al mismo tiempo, le licuaron las remuneraciones con la inflación, sino que apelaron al cepo de la recesión para coartar cualquier posibilidad de reforzar la entrada de dinero, sea mediante actualizaciones del salario o mejores perspectivas laborales.

Al revés que la política, la única alternativa que tuvo la gente de defenderse de la tormenta (como la calificó el Presidente Mauricio Macri) fue replantear hábitos o directamente privarse, cuando no era suficiente, para llegar a fin de mes y poder pagar las cuentas, en ese orden de prioridades.

El scanntech de Focus Market detectó que se realizan más compras chicas y más frecuentes, a un promedio de 4,38 productos mientras el Consumer Insights de Kantar verificó que las familias estiran la recompra en 9 de cada 10 de las categorías de consumo masivo, principalmente en las que no son de primera necesidad, en las que hace seguimiento.

El cuidado del hogar fue el denominador común en el recorte, lo mismo que la aceleración en el retroceso de primeras marcas en todos los sectores de la canasta, de acuerdo con la explicación que dio el director comercial de Kantar Worldpanel, Federico Filipponi, si bien aclaró que “no hay una única realidad, cada nivel socioeconómico reacciona distinto. Por ejemplo, el bajo superior marcó el pulso -este último trimestre- al caer un 6%”.

La conclusión que extrae es que estas familias que, sin ser pobres, son de menores recursos, no pudieron sostener su consumo frente a los incrementos de precios, ya que registraron la brecha más amplia entre el gasto que realizan y el precio pagado por las categorías que componen la canasta –según publica Urgente 24-.

En igual dirección, el reporte de la consultora de Di Pace señala que los rubros minoristas donde más se resintió el consumo fue en cuidado del calzado (-19,3%), congelados (-16,7%), cosmética (-11,9%) y lácteos (-11,7%).

Entre los que subieron las ventas estuvieron las bebidas con alcohol (5,7%), artículos de la canasta básica (5,5%), cuidado capilar (4,8%) y merienda-desayuno (1,4%).

Abstinencia tarjetera

También una de las respuestas más extendidas que provinieron de los 26.751.051 titulares por tarjetas que registran entre los bancos públicos y privados, según BCRA, fue reducir el saldo usándola menos, refinanciar o directamente cortarla, en el 1,4% de los casos, entre junio y marzo de este año.

La tendencia, que comprende al 30% del pasivo personal en nuestro país, de acuerdo con los cálculos de la Central de Deudores del Sistema Financiero, se acentuó después de la corrida cambiaria de mayo a setiembre, y de ello da la pauta que, simultáneamente, el programa Ahora 12 haya bajado un 30%, directa consecuencia de que el costo financiero total que asciende al 52%.

Di Pace, en diálogo con Acá te lo Contamos por FM RadioActiva, explicó el proceso de esta forma: “Anteriormente, el sueldo corría detrás del aumento de precios y el financiamiento del consumo en cuotas era una opción para llegar a fin de mes y prorratear el impacto de la inflación. Pero el ajuste en las tasas de interés y el encarecimiento del crédito golpean de lleno en los hogares. Antes, cuando se pagaba un electrodoméstico, se esperaba que el salario terminara ganando a las cuotas a futuro. Ahora con una compra a 12 cuotas, no se sabe si llegarán a pagarlas por la pérdida del poder adquisitivo prevista”.

Filipponi advierte que “el último trimestre del año será el más desafiante para el consumo masivo. La proyección general para nuestra canasta es cercana a una caída de un 6% y muchas de las tendencias que aparecieron con fuerza este 3er trimestre, se profundizarán“.

Lo describe como un escenario difícil y complejo, en el que, dirigiéndose a las empresas, recomienda “buscar oportunidades de crecimiento fragmentando el mercado y entendiendo dónde se mueve el crecimiento o buscando los nichos de valor atados a tendencias de mediano plazo”.

Más allá de la pendiente por la que prevé seguirá descendiendo el consumo masivo hasta redondear el cierre anual en -1,8% tras un octubre-noviembre-diciembre para el olvido, la proyección total para el 2019 rondaría de nuevo el mismo valor negativo: 2,1%.

En ese sentido, ya tomaron sus precauciones los particulares que aún zafan de desbarrancarse de la pirámide socioeconómica e ir a parar al rellano marcado por la canasta básica, que redefinieron para el año que viene si se mantienen en la medicina prepaga o regresan a la obra social, si anotarán a los chicos en la escuela privada o migrarán a la pública y a qué abono de telefonía celular y cable se adecuarán.

Un estudio de las empresas de investigación de mercado Kantar Millward Brown y Kantar TNS revela que el 93% de los argentinos declaró haber reducido o dejado alguna categoría de consumo o gasto frente a la situación económica actual.

Aún faltaban otras erogaciones para presupuestar, como qué hacer en las inminentes vacaciones de verano.

En ese contexto, la directora de Innovación, Agustina Servente, señaló que “viajes al exterior es uno de los hábitos que sufre, en mayor medida, una disminución de las compras afectadas por la devaluación”.

De acuerdo al informe Turismo en tiempo de crisis resultaría ser que el 68% de los argentinos supedita la planificación a la crisis económica que atraviesa el país, de modo que 8 de cada 10 declaró haber afinado el lápiz para no privarse de viajar:

-37% acortará los días,

-25% elegirá un destino más barato,

-21% afirma haber contratado opciones de vuelos y hospedajes más económicos,

-12% adopta métodos de pago más flexibles.

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