En el Gobierno de los ciegos, el muy miope es jefe de Gabinete

13/01/2019

En el Gobierno de los ciegos, el muy miope es jefe de Gabinete

Los políticos diseñan las elecciones con el fin de retener el poder o, incluso, incrementarlo. El peronismo ha sido el más original para cambiar las reglas o normas de una elección en beneficio propio. Desde reformar las constituciones tanto nacional como provinciales, hasta establecer las “Listas Espejo”, las “Colectoras”, las “Candidaturas Testimoniales”, las dobles postulaciones, los cambio de cronograma electoral, desdoblamientos o unificaciones; y la “Ley de Lemas”, son sólo algunas de las “herramientas” utilizadas para sofocar a las oposiciones circunstanciales. Sin embargo, ahora, el panperonismo patalea porque María Eugenia Vidal quiere separar las elecciones provinciales de las nacionales por primera vez en la historia electoral bonaerenses. Terror de perder contra sus propias “triquiñuelas”.

¿Se le puede exigir purismo republicano a “Cambiemos” para enfrentar a un panperonismo que no dudó un segundo en desdoblar las elecciones en más de 15 provincias? Los datos son claros: En 6 de las 24 provincias no hay alternancia política desde 1983 (Santa Cruz, Formosa, La Pampa, La Rioja, Neuquén y San Luis). En 3, los cambios políticos ocurrieron luego de una Intervención Federal (Corrientes, Catamarca y Santiago del Estero). Desde 1983, 61 gobernadores se postularon para ser reelegidos y sólo 7 no lo consiguieron.

Todos estos datos fueron tomado de una investigación de CIPPEC de 2012 en donde se define el “Efecto Cancha Inclinada”, es decir, la ventaja que tienen los oficialismos provinciales para retener el poder, lo que ha generado, por la inversa, que derrotar a un oficialismo es virtualmente una misión imposible en Argentina. Obviamente, el mayor beneficiario es el peronismo, que pasó de controlar 8 provincias en 1983 a 16 hoy, 18 si sumamos fuerzas cuasiperonistas, como el Movimiento Popular Neuquino y la que prevalece en Santiago del Estero.

En este marco, el camino que debe seguir María Eugenia Vidal es muy claro: Adaptar las reglas y el calendario electoral según su conveniencia, dado que no es justo que los peronistas puedan hacer todo lo que quieran en la Argentina, mientras que las oposiciones deben exudar ética republicana y caminar sobre pétalos de rosas hacia una derrota potencial. En palabras más crudas: No se puede dejar que el único que “juegue” con obtener o incrementar el poder sea el peronismo, mientras que al resto se los obligue a exponerse a perder. En el fondo, la realpolitik nos dice que, muchas veces, la forma que combatir al caníbal es comiéndose al caníbal.

Esta es la causa por la cual Mauricio Macri fracasó ante Gerardo Morales y Alfredo Cornejo, gobernadores de Jujuy y Mendoza, en su pedido de unificar las elecciones locales con las nacionales. Horacio Rodríguez Larreta puede darse ese lujo, dado que tiene asegurada la reelección, aunque el anuncio de que Elisa Carrió no será candidata a senadora nacional, sin duda, le costará algunos miles de votos –según publica Urgente 24-.

La decisión de desdoblar las elecciones, por parte de los gobernadores peronistas, nació luego del sorpresivo resultado de las elecciones legislativas de 2017, donde “Cambiemos” se impuso en más de media docena de provincias en donde gobernaba el peronismo y fue derrotada Cristina Fernández de Kirchner. En ese momento, la idea de que Mauricio Macri tenía asegurada la reelección en 2019 corrió como reguero de pólvora en los análisis políticos y definió la estrategia a seguir.

Lo interesante es que, luego de la inmensa crisis de 2018, cuando la imagen positiva e intención de voto Mauricio Macri se derrumbó, los gobernadores peronistas siguieron con su plan de desdoblar las elecciones locales, con el fin de asegurarse retener el cargo; lo que tiene una doble implicancia:

  1. Que no están tan seguros que el Presidente de la Nación no puede ser reelecto.
  2. Que no confían que CFK pueda ser reelegida, sumando un 3er. Mandato.

En consecuencia: Se impuso el egoísmo y la supervivencia.

Los gobernadores, de todas las fuerzas, decidieron que los presidenciables peleen sus batallas en soledad.

En todo caso, se volcarán hacia uno u otro candidato con sus aparatos (o dividirán sus apoyos, un “poquito” para cada uno), con el fin de asegurarse que el electo le deba algunos “favores” que se puedan cobrar a futuro (tal como fue el caso de Córdoba con Mauricio Macri y el déficit de las cajas provinciales, un cambio de 500.000 votos cordobeses por algunas decenas de millones de pesos anuales, que promete continuar).

Hoy, la Casa Rosada veta el plan de María Eugenia Vidal de intentar retener la Provincia de Buenos Aires para “Cambiemos” ante una posible derrota de Mauricio Macri.

En eso, Macri sigue la lógica peronista, que prioriza crecer a nivel territorial antes que jugarse únicamente por el control de la Casa Rosada; dado que, desde la muerte de Juan Domingo Perón, el PJ intenta colectivizar el poder, antes que concentrarlo en una sola persona.

En vez de vetar el plan de María Eugenia Vidal, lo que habría que preguntarse es: ¿Por qué Mauricio Macri y Marcos Peña no alientan el desdoblamiento en todas las provincias de “Cambiemos” para tratar de retener (y quizás, sumar) poder territorial? La respuesta es dura: Por puro y simple egoísmo de los que diseñan la estrategia de campaña de “Cambiemos”, quienes temen perder sus cargos, dado que dudas de la capacidad de sumar un nuevo mandato del Presidente de la Nación.

Esta es la demostración de la miopía política que domina el equipo del jefe de Gabinete, Marcos Peña, al establecer la estrategia electoral para 2019: Enfrentados a la crisis económica que ellos mismos crearon, ante el derrumbe en las encuestas de imagen e intención de voto; en vez de pelear por revertir estos problemas, prefieren alinear al resto de “Cambiemos” a su mismo escenario de potencial derrota.

Marcos Peña y Jaime Durán Barba concentraron su estrategia electoral a la contienda contra CFK. Polarizar es la única idea que desarrollaron luego de 3 años en el poder. En vez de busca una “pata peronista”, tal como siempre recomendaron Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, algo que terminará por expulsar a ambos funcionarios del macrismo (¿Es cierto que el ministro de Interior, Obras Públicas y Vivienda podría plantearle al Presidente de la Nación su renuncia al regresar de sus vacaciones? El rumor crece en la Casa Rosada).

Incluso, ahora se juega con la posibilidad de que CFK no se presentará como candidata o que “bajará” a la Provincia de Buenos Aires para enfrentar a María Eugenia Vidal e, incluso, que la Gobernadora bonaerense, luego de asegurarse la reelección, será candidata presidencial. ¿Qué posibilidades tienen estas especulaciones? Veamos:

-A CFK no le queda otra chance que postularse. Puede ser que no quiera hacerlo, pero la tentación de recuperar la Provincia de Buenos Aires y la Casa Rosada para el kirchnerismo es muy fuerte. Esto sin contar el deseo de “venganza” que tiene la ex Mandataria por haber cedido, por sus errores, el poder a Mauricio Macri y a “Cambiemos”.

-Pese a las encuestas más o menos truchas, ningún candidato del kirchnerismo o del Peronismo Federal tiene chances de ganarle a Mauricio Macri. Podría ser si se unieran, pero sin CFK, la tendencia a la unificación se aleja; y con la ex Mandataria, la unidad es sólo una expresión de buena voluntad.

-Parece imposible que CFK “baje” a enfrentar a María Eugenia Vidal para tratar de recuperar la Provincia de Buenos Aires. Si gana, queda encerrada en un distrito que “quema” a los políticos. Si pierde, las chances nacionales, bajan muchísimo. Si gana, y salta a la Nación, la habilita a María Eugenia Vidal a hacer lo mismo. En pocas palabras: Tiene mucho para perder y poco para ganar.

-Es complicado que María Eugenia Vidal pueda competir por la reelección bonaerense y, luego, “saltar” a postularse como Presidente de la Nación.

-Primero, debería superar la negativa de la Casa Rosada, pero en el fondo, las encuestas serán las que hablen.

-En segundo lugar, si gana, es complicado dejar el territorio bonaerense para ir por el Poder Ejecutivo Nacional. Si eso ocurriera, el costo en votos sería inmenso (se calcula en casi medio millón), aunque eso podría reducirse si la contrincante es CFK. Pero, además, lo complejo es la combinación de los calendarios electorales nacional y provincial. Por eso las decisiones se postergan.

-María Eugenia Vidal tiene el argumento perfecto para convencer a Mauricio Macri: Desde 1999, 64 veces los Gobernadores desdoblaron las elecciones, en el 81,6% de los casos, los titulares de los Poderes Ejecutivos locales lograron la reelección. En 2015, con 11 provincias desdoblando elecciones, 90% de los Gobernadores fueron reelectos. ¿Por qué no va a hacer los mismo “Cambiemos” en la Provincia de Buenos Aires, salvo que se quiera perder el control político del mayor distrito electoral del país?

La verdad es que Mauricio Macri necesita de María Eugenia Vidal, no la Gobernadora de la Provincia de Buenos Aires del Presidente de la Nación. Recordemos que en la negociación del Presupuesto 2019, al territorio bonaerense se le retiraron varios miles de millones de pesos de obras públicos, por el resgo-país tambalean los PPP (programas públicos-privados de inversión en infraestructura) en municipios bonaerenses y se le sumó al Presupuesto provincial más de $30.000M de gastos adicionales, sobre todos, subsidios a la energía y el transporte. Casi, casi, se podría decir que “alguien” en la Casa Rosada no quiere que “Cambiemos” retenga el poder en la Provincia de Buenos Aires.

La miopía política de Marcos Peña y su equipo es enorme. Hoy, son el principal problema para una reelección potencial de Mauricio Macri. Sin embargo, no reconocen errores, los repiten, los aumentan y el Presidente de la Nación busca un nuevo mandato sin exhibir intención de cambios en ese entorno “tóxico”, para un supuesto futuro mandato.

Vienen semanas de mucho “humo” político, encuestas “tocadas”, maniobras políticas y bravuconadas varias. Así es la política argentina, pero a estas alturas, ya estamos acostumbrados.

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