Crucial licitación del gas para el Gobierno por los aumentos en plena campaña

05/04/2019

Crucial licitación del gas para el Gobierno por los aumentos en plena campaña

El Gobierno Nacional tiene que definir el precio del gas para el momento más sensible del año: la época de invierno que coincide también con la campaña electoral previa a las PASO. Para evitar el malhumor social ya ‘cuotificó’ el último incremento en las boletas de este mes. Pero la semana que viene será la subasta que definirá la suba que tendrá el fluido y las petroleras ya quieren trasladar el precio de importación en dólares que en el Gobierno saben que es inviable políticamente. Por su parte, las distribuidoras también ponen un límite al precio que deben pagar por el gas para evitar compensarlo con fondos propios. En el medio influyen la inflación y la suba del dólar.

Se viene una negociación delicada para el Gobierno Nacional la semana que viene por el precio del gas que deberán pagar los usuarios durante los meses de invierno, que son también los meses más importantes de la campaña electoral de cara a las PASO del agosto.

Encabezada por la Secretaría de Energía, la nueva subasta con las empresas del sector se realiza bajo la órbita del Mercado Electrónico del Gas (MEGSA) para definir el precio del fluido que viene a cubrir la mayor demanda residencial por las bajas temperaturas. El problema son las diferencias entre lo que piden las petroleras, lo que pretende pagar el Gobierno y lo que aceptan las distribuidoras.

Estas últimas son las que la semana que viene deben comprar el gas que llevarán a los usuarios durante el invierno, y ya advierten que no pagarán más de US$ 4,70, cifra autorizada por el Enargas.

Por su parte, las petroleras pretenden un precio similar al de importación. Así, indican que el precio del LNG regasificado puesto en sistema oscila entre los 7 y 8 dólares, por lo que quieren recibir al menos el piso de esa banda, según explicó el portal EcoJournal.

Para el Gobierno, el precio que quieren las petroleras es inviable políticamente porque significaría trasladarlo a los usuarios en un contexto de inflación en alza y cuando ya tuvo que dividir el último incremento para evitar un impacto mayor en las boletas.

La contraoferta de la Casa Rosada es que el precio del gas de invierno ronde los US$ 5,50 por millón de BTU y no supere los 6 dólares, por debajo de la banda que quieren las petroleras. Además, para pesificar esa cifra, el gobierno tomará como referencia el tipo de cambio que utilizó para calcular los cuadros tarifarios que se publicaron este lunes 1 de abril. Es decir, los 41 pesos que surgieron como promedio de los primeros 15 días de marzo. Las petroleras pretenden que se aplique un tipo de cambio libre y que se tome la cotización del dólar de la fecha en que las distribuidoras cancelan la compra de gas, hoy sería superior a los 44 pesos.

Ecojournal recuerda que también falta un entendimiento con las distribuidoras, que no están dispuestos a pagar por el gas de invierno un precio superior a los US$ 4,70 que autorizó el Enargas para calcular este mes las nuevas tarifas residenciales. Y ya se preparan para frenar cualquier intención del Gobierno de que tengan que pagar ese extra con fondos propios.

La Secretaría de Energía pretendería justamente lo que las distribuidoras no quieren, pero los compensarían después de las elecciones o en diciembre.

La compensación la pagarían los usuarios con nuevos aumentos.

Para las petroleras, en Energía planean que si no están dispuestas a vender gas a precios competitivos, sea IEASA (ex ENARSA) quien cubra esa demanda con LNG importado, sin trasladar el costo real de ese producto a las tarifas, y los productores estarían obligados a vender el gas en el mercado de generación, a precios inferiores a los que recibirían de las distribuidoras.

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