Entre otras medidas, la presidenta analiza la intervención del Confederal de la CGT y tipificar como delito el desabastecimiento de combustible. Según un informe del Diario Perfil, no sólo apunta al camionero.
Cristina Kirchner pateó el tablero y está dispuesta a ir a fondo contra la “corporación sindical”. Se lo pidió por las buenas la semana pasada, pero encontró como respuesta un bloqueo de Pablo Moyano a las destilerías metropolitanas, una medida de fuerza en Aerolíneas Argentinas, bloqueos a yacimientos en Santa Cruz y pedidos “desmedidos” en paritarias.
El jueves dio la estocada durante un acto en José C. Paz. No los nombró, pero los describió con pelos y señales. “Aquellos que obtuvieron muy buenos salarios y que piensan sólo en sus afiliados”, embistió.