Con los chicos, no: Sin escuelas, solo se anticipa una próxima catástrofe

28/05/2021

Con los chicos, no: Sin escuelas, solo se anticipa una próxima catástrofe

El cierre de las escuelas por la pandemia no solo quita oportunidades a los chicos para un futuro cada vez más exigente en materia laboral, sino que además profundiza las grandes disparidades sociales.

La situación anticipa una catástrofe futura de la cual se lavarán las manos los verdaderos responsables: los que toman e imponen sus decisiones hoy. Por eso, el pedido desesperado de los padres debe ser escuchado aquí y ahora.

En un país en el cual más del 60% de los chicos se encuentra en situación de pobreza, las escuelas cerradas no pueden más que anticipar un futuro más alarmante. 

Actualmente, son muchos los niños y adolescentes que son incapaces de completar su tarea escolar por falta de dispositivos o de conectividad, lo cual hace que los modelos de aprendizaje virtual resulten prácticamente imposibles. 

¿Qué aparece entonces? Una brecha tecnológica muy complicada de resolver. Por eso, la vuelta a las escuelas en modo presencial es imprescindible, pues de esta manera, en medio de la crisis sanitaria y económica lo único que se hace es agregar otro desastre: el educativo.

Y la educación es un derecho. Como dijo hace un tiempo el médico Jorge Cabana, presidente de la Subcomisión de los Derechos del Niño de la SAP: “La escuela educa, crea lazos sociales, alimenta, da refugio, democratiza conocimientos, orienta y contiene. Es un sitio seguro y constituye una herramienta de equidad social indispensable, particularmente para los grupos más vulnerables“.

Más allá de que entre especialistas afirman que no hay datos que avalen que estos niños sean grandes transmisores del Covid. Se sabe en cambio que ello depende de la carga viral del cuadro clínico y no de la edad.

Además debe considerarse que la desigualdad implica otro factor que pocos tienen en cuenta y es el tener el tiempo, la motivación, y la capacidad para asumir el rol de maestros de los padres. El nivel educativo de éstos últimos es determinante. 

Entre los padres sin conectividad ni acceso a un dispositivo para conectarse a clases virtuales, menos de la mitad cuenta con un miembro del hogar con educación secundaria y mucho menos educación media.

Luis Felipe López-Calva, director regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para América Latina y el Caribe, dijo a la BBC Mundo que “si los resultados académicos de un estudiante se vuelven aún más dependientes de las habilidades de sus padres durante el cierre de escuelas, entonces estudiantes similares cuyos padres tienen niveles educativos diferentes, tendrán probablemente resultados diferentes“.

Las diferencias educativas entonces, marcadas fuertemente por tanto por el capital físico (conectividad, disponibilidad de computadoras) como por el capital humano (educación de los padres) en el hogar, se reflejarán fuertemente en estas generaciones.

De acuerdo al análisis del director regional del PNUD, estos desempeñarán “un papel aún mayor en perpetuar las desigualdades futuras, no solo reduciendo la acumulación de capital humano de los niños en el presente, sino también impactando sus resultados de largo plazo en el mercado laboral“.

Sabemos que la escuela es irremplazable, cumple diversos roles, educa pero también brinda contención especialmente en contextos sociales adversos. Las escuelas cerradas tienen un enorme costo social que hoy no terminamos de cuantificar“, remarcó la organizaciones de padres creadas pospandemia en la misiva, también compartida en las redes sociales, que fue enviada al Vaticano.

Todos los padres reconocen las dificultades logísticas y sanitarias que involucra mantener las escuelas abiertas, pero también saben que no es la escuela el principal foco de contagio ni debe ser la primera variable de ajuste.

Por eso, en estos momentos, es clave invertir la situación: que la escuela, lo primero en cerrar, sea ahora, lo primero en abrir.

Para la agrupación ‘Padres Organizados’, “sin educación nuestro país no tiene futuro porque es un derecho fundamental” y en la medida que el derecho a la alfabetización quede olvidado, la reivindicación de todos los demás derechos quedará retardada o minimizada.

El mismo Papa Francisco denunció la “catástrofe educativa” e hizo hincapié en la “crisis de las relaciones humanas” provocada por una pandemia que obligó a todos a aislarse y encerrarse en casas y a escuelas y universidades a trabajar a distancia.

Asistimos a una suerte de catástrofe educativa, ante la que no podemos permanecer inertes, por el bien de las generaciones futuras y de la sociedad en su conjunto“, advirtió ante los embajadores de los 186 países con los que el Vaticano mantiene relaciones diplomáticas.

En este sentido, Francisco reclamó un nuevo período de compromiso educativo, que involucre a todos los componentes de la sociedad, “porque la educación es el antídoto natural de la cultura individualista, que a veces degenera en un verdadero culto al yo y en la primacía de la indiferencia“.

El derecho a la educación presencial de los chicos es un pedido desesperado de los padres que debe ser escuchado aquí y ahora.

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