Das Neves consigue su 3º mandato tras un triunfo épico

das neves 1Desde las diez de la noche del domingo se estuvo cerca de la seguridad de un resultado favorable, pero recién pasadas las dos de la mañana del lunes 26 y cuando muchos ciudadanos se habían ido a dormir -incluso varios dirigentes- Mario Das Neves tuvo la certeza de su triunfo. Le ganó al aparato, al Gobierno, al kirchnerismo, y a los pronósticos negativos. El 10 de diciembre entrará a Fontana 50 -a sus 64 años- como el primer gobernador de Chubut que asume por tercera vez un mandato constitucional.

Detrás de este triunfo que cambia el mapa político de Chubut de manera drástica -también en el Frente para la Victoria y en el radicalismo- hay razones que merecen ser analizadas, explicadas y proyectadas.

El triunfo de Das Neves no sólo no es neutro, sino que generará hacia adentro del sistema planetario político provincial una serie de movimientos que nadie podía predecir antes de las elecciones.

Trelew, Madryn y Esquel le garantizaron el triunfo provincial a Das Neves. Pero sobre su ciudad, su casa política, por así decirlo, tendrá una atención especial. Mirando el mapa es fácil advertir cómo se dividió el voto, y que en Comodoro Rivadavia no alcanzó la enorme diferencia conseguida por Buzzi-Garitano para dar vuelta los triunfos de Das Neves en el resto de las ciudades importantes de la provincia y en varias comunas. Pero hubo matices.

Muchas de estas boletas combinadas estuvieron «militadas» con fuerza en la última semana previa a las elecciones. Es claro que hubo dirigentes del Frente Para la Victoria que en el fragor de la batalla y buscando cuidar las quintas propias y las relaciones futuras, lo entregaron a Buzzi.

La diferencia fue exigua pero contundente, fue una elección limpia y sin discusiones, aunque Das Neves esperó cuatro días el llamado de Buzzi que se produjo el viernes, cuando finalizó el escrutinio definitivo, según informó Diario El Chubut.

Ahora, la gente decidió cortar boletas en un porcentaje que jamás se había visto en Chubut y que difícilmente se repita. Daniel Scioli tuvo el 41 % de los votos y fue el candidato a presidente más votado en la provincia. Y la suma de Buzzi más Das Neves llegó casi al 82 %. Esta, es una provincia peronista.

El resumen es que la gente confió en Das Neves para conducir los destinos de la provincia, pero no le dio un cheque en blanco. Su porcentaje de votos fue menor al de 2013. Perdió 12 puntos y casi 50.000 votos en el camino. Además, la boleta del Frente para la Victoria le ganó en el resto de las categorías, incluyendo Legislatura, legisladores nacionales y Parlasur. Das Neves tendrá que construir entonces un gobierno de consenso con el FPV en lo interno, lo mismo si gana Scioli, y además con el PRO y la UCR si gana Macri. Sin consensos, le será difícil gobernar una provincia en la que la gente dividió el voto en un complejísimo crucigrama político digno de un libro.

Así, los primeros pasos de Das Neves revelaron que decidió confiar en mucha de la gente que lo acompañó entre 2003 y 2011.

El armado del gobierno nuevo se divide entre lo formal y lo político. La transición estará en cabeza de Cisterna y Jerónimo García, y de Touriñán y Juan Garitano por el gobierno. La idea es allanar la sanción del nuevo presupuesto, y además, de una ley que modifique la estructura del gobierno para acomodarla a lo que piensa Das Neves de cómo organizar ministerios, secretarías y subsecretarías, y los órganos extra poder.

Lo interesante es ver la otra transición, la que corre de la mano del ballotage del 22 de este mes, y que de algún modo sellará la suerte de un Frente para la Victoria que queda en banda en la provincia. La cuenta es simple. Si gana Scioli, habrá refugio en organismos nacionales para muchos dirigentes que perdieron con Das Neves. El gobierno nacional es en verdad enorme y casi en cualquier dirección importante se manejan recursos y muchos millones de pesos al año.

Pero si el que gana es Macri, el único camino posible para muchos peronistas que transitaron con el FpV y con Buzzi estos años, será el de la redención dasnevista. Dicho de otro modo, al gobierno de Das Neves, que tendrá una legislatura en contra, menos legisladores nacionales y no dispondrá de la hegemonía en las intendencias, políticamente le conviene más un gobierno de Macri que uno de Scioli, para que no quede un «ducto» que alimente adversarios en el terruño.

El primer foco del nuevo gobierno será el control del Estado. «Hemos aprendido de los errores. Hay asuntos que no vamos a volver a descentralizar y habrá controles muy férreos hacia adentro», explican en el dasnevismo. Hay una medida novedosa. Los ministros de Das Neves no podrán tener asesores. Habrá una especie de «bolsa» de asesores «por temas» que van a depender del gobernador y que van a trabajar «a término» y por asuntos específicos, con fechas, plazos y objetivos. El gobernador electo se ha propuesto una suerte de «reconstrucción» hacia adentro del funcionamiento del Estado, y va a monitorear en persona dos temas que son calientes en cualquier administración: la relación publicitaria con los medios y el costo y los pagos de la obra pública provincial.

El 10 de diciembre, cuando Martín Buzzi le ponga la banda y le entregue el bastón de mando, Das Neves renovará su papel en la historia de Chubut siendo ya el primer gobernador con tres períodos en su haber. La renovación se dará en otras líneas del equipo de Gobierno, pero su impronta, su relación directa con la gente, su convicción para asumir cada camino y hasta su estilo confrontativo cuestionado en más de una oportunidad, fue la receta que el pueblo de Chubut volvió a elegir a pesar de tanta propuesta de cambio.

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