Boca recuperó la alegría y también el liderazgo

Con el triunfo por 2 a 0 ante un débil Arsenal, el Xeneize mantuvo la cima de la Superliga y la comparte -con un partido menos- con San Lorenzo. La victoria no dejó mucho: el equipo de Guillermo hizo un flojo partido.

Por primera vez, después de unas largas 28 fechas, Boca empezó a jugar un partido con la presión de ganar para no perder la punta del campeonato. A ese desafío se le sumaba un contexto desfavorable, con Gago y Benedetto lesionados y con Pablo Pérez y Goltz, suspendidos. Cuatro jugadores fundamentales para la estructura y el funcionamiento de juego del equipo de Guillermo Barros Schelotto. Por eso, el triunfo por 2 a 0 ante un limitado Arsenal se festeja desde el resultado y no desde la actuación. En una noche descolorida, con más sombras que luces, Boca ganó y punto. O punta.

Ante un rival replegado, que iba a apostar a un partido cerrado y con la idea de aprovechar alguna contra, era lógico que Boca se apoderara del protagonismo del juego. Con la posesión de la pelota a su favor, igual le costó generar situaciones de gol. Un remate de Vadalá y otro de Nández desde afuera del área fueron avisos, pero hechos aislados. Había, como era previsible, poca elaboración. La que intentaba construir Cardona pero sin socios que interpretaran dicho juego. Hasta que el colombiano, a la salida de un córner, ejecutó un centro al área y el pibe Vadalá, el que jugó de 9 ante las ausencias de Benedetto y Bou, buscó con convicción esa pelota para mandarla a guardar.

Ante un Arsenal que era inofensivo y que se defendía con todo (incluso con patadones no castigados por el árbitro), Boca buscó el segundo para definir el partido. Pero le costó. El vértigo que proponía a través de las subidas de Nández, de las escaladas por las bandas de Jara y Fabra y de las rupturas de Pavón y Espinoza carecía de pausa para el pase clarificador. Y sólo ya sobre el final, con un Arsenal jugado y con uno menos por un planchazo descalificador, Cardona logró asegurar el resultado con un zurdazo inatajable.

Merecido triunfo de Boca, sin discusiones ni polémicas. Pero poco juego ante un rival que prácticamente no lo inquietó y demostró estar algunos escalones debajo.

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